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La imprescindible labor de Inda en L6N

Miedos de comunicación

La digna retirada de Juan Torres del plató de La Sexta Noche ha vuelto a poner de manifiesto la eficacia de Eduardo Inda para no dejar a nadie contento. Además de los twits habituales de personas indignadas que dejan de ver el programa, esta vez hay una petición de firmas para que echen a Inda del debate. Y eso si que no.

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Pedir la expulsión de Inda es no entender cuáles son los objetivos del programa y por extensión, de la cadena. Eduardo Inda no está en el plató por méritos profesionales, él hace su trabajo que es precisamente embarrar el debate porque para eso le pagan y por eso se juega su prestigio profesional prácticamente a diario. Marhuenda y él son los únicos en nómina, tertulianos fijos que ocupan su sillón rojo durante todo el programa. Esto no es casualidad, es decisión de la productora como lo es no hacer fijo a Maraña o Escolar. Es verdad que Paco es otra cosa, es cauto y sí maneja buena información pero su labor es la misma, embarrar el debate. Las estrategias de manipulación periodística son viejas, se puede ser astuto y desviar el asunto, sacar los ERE de Andalucía o a Carrillo según convenga o hacerse el sorprendido y apelar a un consenso inexistente para desacreditar alguna iniciativa. Técnicas viejas que Paco, que es un perro viejo, conoce bien y usa con mayor o menor fortuna. Eduardo ni es tan listo ni tiene tanta clase, lo suyo es el sensacionalismo, el amarillismo, algo de lo que ya le acusaron cuando dirigía el MARCA, que ya es la hostia que te tachen de amarillo en prensa deportiva. El tipo es un buscador de basura, un propagandista que sabe perfectamente que la mitad de las cosas que dice son mentira y la otra mitad exageraciones burdas.

La primera vez que recuerdo haberlo visto estaba acusando al entonces eurodiputado Pablo Iglesias de viajar a Bruselas en primera clase, citaba a miembros del PP y del PSOE que habían compartido vuelo con él y le habían visto. Inda se negó a dar nombres porque “las fuentes no se revelan” como si cualquier eurodiputado de aquella casta no estuviese encantado de contarlo y ponerse la medalla. Si miente con una cosa tan nimia, si se juega su credibilidad como periodista con una desacreditación tan tonta y tan fácil de desmentir ¿qué no estará dispuesto a hacer en un escándalo de financiación ilegal? Eso también le quedó grande, sacar un documento donde hasta los metadatos dicen que ha sido editado con Photoshop es de dimisión hasta en España. Un bluff detrás de otro y eso que tenía a dos comisarios filtrándole información y rebuscando en las alcantarillas del estado.

Es obvio que miente, se le ha pillado en varias para regocijo de los youtubers, como aquella vez que quería convencernos de que el AVE estaba tirado de precio o cuando dijo que era ilegal no nombrar a Soria para el cargo. En cualquier periódico local le habrían dado la patada, y si no es por su mala praxis también se le puede echar por maleducado, por faltón, por violentar el debate con menciones dramáticas de atentados y genocidios o por cuestionar la independencia del moderador con el poco significativo “señor defensor de Podemos” cuando le viene bien.

Entonces si es manipulador, no valora su propia credibilidad y miente descaradamente ¿por qué siguen contando con él? pues porque La Sexta Noche no está para formar e informar a los espectadores sino para condicionarlos.

El ejemplo de Podemos es significativo, primero llamaban a Pablo Iglesias como tertuliano porque daba audiencia y después lo llamaban para desmentir noticias porque ya no podían ignorarlo. La pantalla gigante del programa anunciaba “Las polémicas de Pablo Iglesias”, que eran básicamente viejas declaraciones que llevaban meses en youtube sin pena ni gloria y que los medios decidieron que eran polémicas a fuerza de repetirlas. Entre medias unos sondeos electorales que rozaban el 30% de intención de voto para Podemos, sondeos que aterraban a aquellos que han hecho del monopolio mediático una ciencia neoliberal. La Sexta pertenece al Grupo Atresmedia que pertenece a su vez al Grupo Planeta que edita el diario La Razón que dirige Marhuenda, todo queda en casa. Junto con Mediaset se reparten casi completa la tarta de la publicidad en televisión, que es mucho dinero, casi 100 millones para Atresmedia en beneficios en 2015, 166 para Mediaset. Hay razones morales y políticas para atacar a Podemos desde la óptica favorable al PP del Grupo Planeta y la óptica favorable al PSOE de Atresmedia, dos caras de la misma moneda, tres si contamos a Ciudadanos que como no supone ningún peligro para los beneficios son tratados con condescendencia en todos los diarios y en todos los canales. A los medios privados les ha ido muy bien con el bipartidismo, todos juntos forman parte del modelo empresarial donde un periódico comparte conglomerado con un banco o una empresa del IBEX que tiene políticos en nómina en su consejo de administración. Prisa, Vocento, Planeta, COPE y Unidad Editorial son responsables de lo que se lee, se oye y se ve casi en exclusividad, por eso pueden montar una campaña inmediata y global contra Guillermo Zapata o Ramón Espinar y resultar creíble porque “lo dice todo el mundo”, el falso consenso del que tira Marhuena. Cinco grandes grupos de comunicación, cinco consejos editoriales, apenas un centenar de personas que deciden lo que se cuenta, como se cuenta y cuanto tiempo se le dedica.

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Que nadie se llame a engaño, el que decide la escaleta en La Sexta Noche no es Iñaki López, dudo siquiera que quien lo haga sea periodista, lo que sí sé seguro es que no lo hace con afán informativo. Por eso nunca debatieron los golpes de estado encubiertos de Honduras, Paraguay y Brasil ni la violencia endémica de México, aunque cualquier cosa que pasa en Venezuela se trata histriónicamente.

Todo esto Juan Torres lo sabe, también Vicenç Navarro dejó plantado a Ciudadano Cake en su día porque “no se dedicaba a estas cosas de la farándula”, Ana Pardo de Vera dejó de ir al programa tras un encontronazo pensando en compañeros periodistas que son buenos profesionales en paro. Ahora la emoción es ver cuántos zascas le meten a Inda los del asiento de enfrente.

Porque en realidad no quieren hablar de las propuestas políticas de Podemos pero como están obligados a invitarles porque no son pequeños como la CUP es mejor el ruido: la renta básica, la Ley 25 de emergencia social o el propio plan económico de Torres y Navarro se llevaron al programa y eran buenos temas de debate de interés general, pero se vieron sofocados por ETA y Venezuela, por la beca de Errejón o por el caso Tania o Monedero de la semana. Barro y ruido. Misión cumplida, finalmente nadie se enteró de propuesta alguna. Eduardo Inda es muy bueno haciendo que nadie se entere de nada, un desinformador nato.

Tacharlo de periodismo basura es dignificar lo que hace al llamarlo periodismo.